La vulnerabilidad de mi libertad y su belleza se exponen y mi creatividad queda castrada.
Recrear la realidad se vuelve imposible.
Veo a otras y otros caminar seguros, confiados en que la fuerzas que los rodean los llevaran a su destino, ciertos de sí mismos ante una posible adversidad.
Entonces me pregunto:¿ por qué soy tan frágil?... No existe respuesta que me conforte.
El corazón me duele, es el último recurso, el motor que mueve este cuerpo agotado por el devenir.
Las alas se me han roto, pero no puedo dejar de moverme o moriré y aún no estoy lista para extinguirme.
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