A veces siento un dolor profundo y clavado en el pecho, otras un sofoco con cada palpitación acelerada mi corazón que retumba en la cabeza. Otras tantas sólo hay vacío y frío.
Es tan doloroso sentirse extraviada entre tanta pérdida, es tanto lo que se agolpa dentro de mí que ya no puedo reconocerlo. No sé quién es el reflejo del espejo cuando lo miro, ni a quién pertenece esta historia que consume mi cuerpo cada vez que la manecilla traza su camino.
La muerte me pisa los talones, el talento ha huido de mi percepción. No puedo pensar, sentir o andar; no tengo energía para estar o hacer.
Compartir mi vida con otros es tan difícil, no puedo estar ni para mí ¿Cómo puedo estar para otros?
No hay comentarios:
Publicar un comentario