¿Habrá emoción humana más antigua que el miedo?: Quizá la ira; aunque es muy común encontrarlas juntas, en más de las ocasiones parecen hermanas siamesas, dos cabezas, pero un mismo cuerpo. Dos corazones palpitantes fusionados en un mismo pecho, que bombean sangre de a velocidades y direcciones diferentes.
¿Es un ser bicéfalo o dos seres en un mismo cuerpo?: No lo tengo claro, pero normalmente cuando he llegado a examinar mi ira, veo que me contestan los ojos del miedo; cuando examino al miedo me sujetan en vilo los puños de la ira.
Un incidente insignificante pudo hoy sacarme de mis cabales, alguien, una persona, un ser que simplemente por impaciencia y en ignorancia rompió un par de reglas; fue un hecho tan banal que me sonrojé de la vergüenza por mi enojo. Pero más que preguntarme si acaso tenía razones para enojarme o no, me pregunté: ¿Por qué me enojo?
Y es así como montado en el cuerpo de la ira, los ojos del miedo se asomaron. Como muchos otros animales, solitarios hechos a sí mismos, aprendí que la estructura y el orden me daban alto grado de control sobre lo que me rodeaba; controlar es poder manipular tu realidad, esconder la fragilidad y proteger la propia vulnerabilidad. El control, cuando se es un cachorro abandonado a la vida es lo más importante para sobrevivir, no es cuestión de maldad, manipulación, mentira o crueldad; es simplemente tener protección y refugio.
Pero para tener control se necesita de un tablero que dominar, estructuras fijas, reglas claras que con las cuales se pueda jugar. Cuando la estructura se rompe, las reglas se pierden y el caos revuelve las fichas
NO HAY CONTROL
SIN CONTROL NO HAY REFUGIO Y PROTECCIÓN
LO OTRO PUEDE ATRAVESARME Y VER MI VULNERABILIDAD
VE EL ROSTRO DE UN ANIMAL TEMEROSO Y HERIDO
No hay mitos, escaparates y ropas engalanadas que disimulen que sólo hay este pequeño ser vibrante, que se estremece con la caricia del sol, en cuya víscera palpitante y roja sólo existe el anhelo de tener un hogar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario